Este jueves un relato.”15 + 15… la entrevista”

.- ¿Lo del Blog, casualidad o causalidad?

Mi blog surgió una tarde, en una cafetería de Jaén, alguna gente de Café de Palabras estaban por allí, recuerdo que veníamos de contar cuentos y leer poemas a un grupo de personas ancianas, y antes de acabarme  el café ya existía “Al final de la noche, mi escondite favorito”

2.- ¿Escribir es una terapia global o sólo un tratamiento de andar por casa?

Hace algo más de tres años me lancé al vacío desde unos cincuenta años, cuando iba cayendo algunas manos me ayudaron, me agarraron para evitar el golpe definitivo contra el suelo, después del susto las palabras comenzaron a salir a borbotones de mis ojos, fue como una explosión interior y sabía que tenía que contar todo aquello que me ocurrió desde un día lejano de noviembre.

3.- Los libros viejos huelen a rancio y los nuevos a tinta fresca… ¿A qué huele un Blog?

Me gusta el olor de un libro, sobre todo cuando reposa en las manos de una mujer. Mi blog huele al silencio y  a la soledad de la noche.

4.- ¿Es el Blog, un buen escondite para los tímidos?

Es verdad que me escondo en mi blog ante las inclemencias del mundo, pero al mismo tiempo me gusta que la gente venga a verme, no soporto mucho tiempo la soledad. Así que mi blog es universal, no entiende lo que es el patriotismo, que todos los ojos del mundo, verdes, azules, rojos, amarillos, negros…se posen en él le parece fascinante.

5.- ¿Tener un Blog y publicar en él, crea nuevas expectativas sociales?

Escribo para calmar el aleteo de las mariposas interiores, para inventarme historias interminables, fantásticas, de amor, terribles… imposibles, por que de lo posible ya se sabe demasiado.

6.- ¿Escribir es una ciencia o un arrebato emocional?

Escribo al final de la noche, cuando he curado las heridas de los destrozos del amor, cuando alguien me sonríe al otro lado, escribir es como abrir un regalo, sabiendo que te quedan muchos regalos por abrir.

7.- ¿A falta de lápiz y papel, bueno es un Blog?

Mi blog está lleno de lápices gastados y de papeles rotos…

8.- ¿La inspiración tiene fecha de caducidad?

La inspiración está en la frase de un libro, en la mirada de alguien, en una palabra inesperada, en la lluvia aunque no llueva, en una caricia al final de la noche, en una amanecer, en un atardecer al lado del camino, en los ojos interminables de Lolo…

9.-¿Los Blogs se alimentan de la solidaridad? «Tú me comentas, yo te comento» y así nuestras respectivas páginas van engordando…

El blog es tu casa donde la gente viene sin hacer ruido, tú no oyes nada, solo presientes que alguien te está mirando en la oscuridad…

10.- Si oyes la palabra Blogodependencia, ¿qué te viene a la cabeza?

Ese es el peligro de estar vivo, las pequeñas o grandes locuras, refugiarte en un blog ,esconderte dentro… se puede convertir en un cuarto oscuro, en un pozo profundo, no puedes  perder de vista la puerta de salida.

11.- ¿El Blog, como el vino, mejora con los años?

Cada día se hace más grande, cada vez lo mira más gente… da un poco de vértigo y al final siempre acabo con un buen vino… y una mujer que me desnude.

12.- ¿Es el Blog un escondite para mostrar la verdadera cara o al contrario… no te puedes fiar de lo que parece políticamente correcto?

Mi escondite es como una cueva donde expulso todos los demonios que pululan en la noche y también el rincón desde donde te mando un beso cada noche.

13.- ¿Un placer inconfesable sólo al amparo del Blog?

Algún día contaré o escribiré mi vida secreta… creo que absolutamente todo se puede contar.
14.- ¿Qué tiene de mágico inventar escenas y personajes y llevarlas al papel?

Es crear otra vida… y estoy seguro que te puedes subir a ella

15.- ¿Por qué ocultarse tras un seudónimo?

Mi nombre es Pedropa, la naranja mecánica, lo otro es mi seudónimo.

16.- El vaso, ¿medio lleno o medio vacío?

En la penumbra de un bar, te conté tu vida y tú me hablaste de mí, entre los dos llenamos el vaso.

17.- ¿Qué lugar de tu ciudad no hay que dejar de conocer?

Las calles de mi ciudad antigua, donde de niño percibí la sensación de la lluvia.

18.- ¿Qué lugar del Mundo no hay que dejar de conocer?

Lisboa, esa mujer que no me deja en paz desde un lejano día en que la conocí.

19.- ¿Qué protagonista de película te gustaría ser?

Alex, que me marcó una tarde lluviosa. Desde entonces el cine se convirtió en otro de mis amantes.

20.- Un escritor antipático y una película imprescindible

Mortal y Rosa donde el amor inventa su infinito. Alex y su historia X

21.- Un libro, sólo uno.

El exorcista me dejó sin aliento un verano entero de mi infancia

22.- ¿Relato corto o microrrelato?

Los cuentos de García Márquez  y de José Luis Borges, a los que a veces corté entrocitos.

23.- ¿Las penas con pan, son menos penas?

Todo es nada y nada puede serlo todo.

24.- ¿De risa desbordante o sonrisa cómplice?

Aquel día nos hicimos cómplices de la vida, desde entonces no puedo olvidar tu sonrisa.

25.- ¿En la soledad pides ayuda a las musas?

En la soledad miro los espejos, así puedo hablar con alguien que se parezca a mí.

26.- ¿Cuántas velas iluminaron tu último pastel de cumpleaños?

Más de medio siglo me ha pasado por encima con sus miles de días y sus miles de noches.

27.- De 3 a 5 palabras (que no palabrotas) define el mundo actual.

Prefiero el silencio para definir este mundo que parece de mentira

28.- ¿Algún tatuaje, en tu piel, que no veamos a simple vista?

Un dibujo pequeño corre por mi brazo, esperando el veneno de tu boca.

29.- ¿Qué no te gusta que te pregunten?

No me gusta que me recuerden un mes de octubre ni que me pregunten por una calle que no conozco.

30.- ¿Qué faltó que te preguntara?

No tengo respuesta para la última pregunta.

 

Más entrevistas 15 + 15 en el blog La plaza del diamante de Alfredo CotIMG_20160406_001050

 


Me queda la primavera – Microrrelato juevero

primavera

Me aburren los días que no sale el sol y el mundo parece que no existe, las tardes en mi habitación cuando quiero escribir algo y no se me ocurre nada, las horas del reloj que se detienen en el centro de la noche.
Me inquieta el niño que juega a la guerra y la niña que sueña con princesas y el hombre que nunca llora.
Detesto al que condena sin moverse de la silla, al que dispara discursos desde una mesa repleta, al que comercia con inocencias pequeñas , a los que llenan de pánico las noticias de la radio, al que protesta desde una casa elegante.
Me decepciona la gente que habla demasiado y no me dice nada, la que no entiende una mirada, la que nunca perdona, la que no te escucha cuando callas, la que solo mira los espejos.
Me cansan las películas de Van Damme, me duermo con los libros de autoayuda, me despiertan los sueños que se vuelven pesadillas.
Prefiero el olor de esta primavera que se asoma tímida a la ventana, con su corazón de árbol y su luz cálida cubriéndome de vida.
En esta primavera te llenaré de flores y en lugar de mirarte te besaré.

        Más relatos de primaveras en el blog de Lucía – Sintiendo en la piel



Este jueves un relato – El cuarto oscuro

Estaba muy oscuro y hacía frío. No sabía cómo  había llegado hasta allí, solo recordaba haber estado deambulando por calles que nunca había visto y que alguien le empujó hacia dentro de aquel local. Después de pasar una primera puerta  franqueó unas grandes y pesadas cortinas de color rojo  que daban paso a  una segunda puerta que parecía cerrada. Sin embargo, la abrió sin dificultad y después de traspasar otra cortina, ésta  de color negro, se topó con la oscuridad más absoluta.

En el interior de aquel cuarto oscuro oía leves ruidos a su alrededor, como ligeros roces de ropa, algunos jadeos, suaves crujidos de huesos  y  respiraciones  cercanas.

Luego comenzó el frío, un frío intenso que le recordó a los días helados de su infancia, un frío que le hizo encogerse  cruzando los brazos. Era el mismo frío de la calle que le había seguido hasta aquella habitación que parecía irreal.

Un débil haz de luz se dibujó sobre la pared del fondo, como si alguien  hubiese encendido un proyector, aunque el habitáculo permanecía oscuro, como un barco a la deriva en la inmensidad de un mar tenebroso, solo el círculo irregular en la pared donde se proyectaba la luz se salvaba de aquella negrura.

En el pequeño espacio iluminado aparecieron fragmentos  de su pasado, rostros que no deseaba volver a ver y que  se convertían en otros rostros desconocidos en una metamorfosis de imágenes que le producían una extraña inquietud. Sobre la pared apareció una vida que no deseaba recordar, por lo que desvió la mirada  hacia la oscuridad y una tristeza de la que ya no se acordaba le fue invadiendo, como el frío que ya era una parte más de su cuerpo.

Tenía que huir de aquel lugar donde estaba su pasado, comenzó a dar tumbos, como un borracho vagando de noche, buscó a tientas la cortina y las puertas de salida, pero no encontraba nada, alargó los brazos para tocar  a alguien, deseaba palpar aquellos jadeos y aquellos murmullos de su alrededor, abrazarse a alguna presencia humana,  pero   sus manos vagaban errantes en las tinieblas y a su alrededor parecía que no había nadie.

Le aterrorizó la idea de estar solo en el  cuarto  y que los sonidos que le asediaban,   solo fueran ruidos etéreos producidos por aquella terrible oscuridad.

Dio varias vueltas por el cuarto acabando siempre delante del  círculo de luz y de aquellas apariciones umbrías del pasado.

El tiempo se había parado en aquella oscuridad de la que no podía escapar. Extenuado de buscar sin éxito la salida, se dejó caer doblado por la mitad y descubrió por primera vez que el cuarto tenía suelo, un suelo donde podría descansar  lejos de la luz que le atormentaba.

Se acurrucó para combatir el frío y se dispuso a dormir, con la esperanza de que el sueño lo salvaría de aquel lugar.

Pasaron algunos minutos, quizá horas y quedó por fin  dormido rodeado de murmullos y voces que no existían.

Aquella mañana se despertó sobresaltado enredado en un extraño sueño del que ahora despierto ya no se acordaba. Los primeros rayos de sol penetraban por la ventana entreabierta y calentaban las sábanas de la cama. Sin embargo, tenía mucho frío, un frío intenso que le recordó a los días helados de su infancia.

 

Más sueños en el blog de Pepe   desgranandomomentos.blogspot.com.esCuarto_oscuro


Este jueves un relato – La mujer sin sombrero

Aquella mujer miraba  por la ventana, como si quisiera atrapar en el viento los recuerdos que su triste memoria se empeñaba en olvidar. Susurraba algo parecido a un poema sobre alguien que  moría de amor, tenía los ojos cansados, de una belleza exótica y un sombrero oscurecía parte de su rostro. Tenía 52 años y aquella noche iba a morir para siempre, hundida en la soledad , abatida por las zarpas del olvido y secuestrada en una vida que no le pertenecía.

Por las callejuelas del viejo Madrid camina  una mujer sin sombrero, dos jóvenes   cautivados  por su atractivo y rebeldía la acompañan,  uno de los jóvenes sucumbe a sus encantos – era la primera y única vez que haría el amor con una mujer  –  confesó al cabo de los años: .. “en tus pechos altos hay dos peces que me llaman y en la yema de tus dedos rumor de rosa encerrada”.  Esta mujer asombrosa y misteriosa  es la musa erótica de los dos jóvenes artistas, hasta que una explosión rompe en pedazos la bella locura de sus vidas. La frontera de la guerra los separa, ellos huyen y mueren bajo el ruido de las balas, ella cae en el engaño del amor del que ya no puede huir, como una gaviota, y se olvida de reír, desde el otro lado de la muerte.

La mujer seguía mirando por la ventana  la llegada lenta del último invierno. Su pasado estaba escondido y a buen recaudo debajo de su larga falda. Antes de morir oía el rumor de viejas voces resonando por el arco roto de la medianoche.

 

Margarita Manso es representante de las Mujeres Sinsombrero, con su vida dio voz a otras mujeres a las que la guerra incivil rompió sin piedad.

Más relatos de las Sinsombrero en el blog de “Sintiendo la piel” Lucía

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Este jueves un relato- Al otro lado de la verja ( pagarás cara tu travesura)

La vieja Úrsula vive en un caserón de las afueras del pueblo, es una anciana menuda, delgada, que siempre está hablando consigo misma y con las plantas de su jardín, viste de negro y tiene una mirada tenebrosa que asusta a los niños que pasan por allí camino del colegio, que se encuentra al final de la calle.

Yo soy su gato, un enorme gato negro de raza silvestre,  me gusta deslizarme en silencio como una sombra por las habitaciones y echarme hecho un ovillo junto a la verja de la entrada.

Aquella mañana oí un ruido extraño al otro lado de la valla que rodea a la casa, alguien gritó  – vieja bruja -me incorporé lentamente, cuando una piedra  chocó contra mis costillas, maullé de dolor y escuché unos pasos que corrían calle abajo, la campana del colegio ahogó momentáneamente mis maullidos , en un momento  el joven que lanzó el proyectil se giró y pude clavar mis ojos felinos en su mirada. Desde una ventana de la casa la vieja Úrsula gritó – desvergonzado mocoso, haré que te corten la lengua –

Lo esperé a la salida de la escuela, luego lo  seguí en  silencio de calle en calle, el joven advirtió mi presencia y apresuró el  paso, comenzó a correr, en una esquina me lanzó una piedra que esquivé con un salto de costado, cada vez corría más,   pero
no me podía despistar, yo siempre estaba allí , detrás de él, como una mancha oscura,  sudoroso y aterrado por fin llegó a su casa que cerró de un portazo. Me senté en la puerta y todo quedó en silencio, luego vi que alguien se movía por una de las ventanas más altas de la casa. Fue fácil  gatear por el canalón.

El joven estaba acostado, al principio  me confundió con una sombra, luego se dio cuenta de que las sombras no tienen zarpas que arañen el suelo al avanzar, no saltan de repente para quedarse colgadas de los barrotes de la cama, no miran con ojos infernales… entonces abrió la boca para gritar y  volé por la habitación en dirección a su rostro , mi cabeza se introdujo en su boca completamente abierta por el espanto.

La madre escuchó el ruido y subió a la habitación, el joven permanecía con la boca abierta de la que  salía  sólo un sonido gutural, pero ninguna palabra, nunca más surgirían palabras de ella.

Agazapado en la ventana, pude escuchar a la madre decir: – ¿qué te pasa, se te ha comido la lengua el gato?

                                                         Más travesuras en el blog Moli del Canyer

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La otra casa

 

La casa que habité durante tres años está al final de la calle, su fachada parece el rostro deforme de una persona triste y cuando paso por su lado me siento observado por sus ojos oscuros de ventana.

Recuerdo el primer día en aquella casa cuando un viento huracanado entró como un mal presagio por la ventana abierta, la mañana se  oscureció y en el cielo  unos extraños pájaros volaron desorientados  y acabaron estrellándose contra la pared  cayendo con estrépito y  llenando la calle de sangre.

Es una casa antigua pero espaciosa con numerosas habitaciones que encierran en su interior un profundo silencio, en algunos de aquellos cuartos pasaba días enteros sin salir, recordando historias viejas de otro tiempo y sueños del pasado.

   Otros días los pasaba deambulando como un fantasma por sus oscuros salones, el comedor, la biblioteca, los dormitorios, mirando el paso del tiempo en los espejos que  iba encontrando.

Pero lo más inquietante de la casa eran los ruidos que algunas noches oía desde mi habitación, una agónica respiración y trémulos pasos, como si alguien sollozara en alguno de sus rincones, entonces cerraba con llave mi cuarto y me tendía en la cama buscando en la oscuridad algunas  manos protectoras. Luego me dormía y volvían los ruidos  en forma de pasos y crujir de huesos y soñaba con gente  que  había muerto en la casa que me decían que no sabían volver al cementerio, con pájaros oscuros que anidaban en la cocina y con seres extraños perdidos  por las habitaciones.

Hace mucho tiempo que permanece abandonada y  me la imagino silenciosa, cubierta de polvo y tomada por las cucarachas.

Ahora al cabo de los años he vuelvo a pasar cerca de la otra casa, pero dejaré de hacerlo porque que me asusta mi fantasma  asomado a la ventana.

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Este jueves un relato- El último viaje

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Era la primera vez que viajaba solo,  llenó el depósito del coche  y se dirigió por una de las carreteras secundarias hacia un rumbo desconocido.

Su vida había tocado fondo y  necesitaba  alejarse de aquella ciudad donde  nada le retenía ni nadie advertiría su ausencia.

Viajó durante días, deteniéndose solo para repostar y comer algo en cualquiera  de los bares del camino y cuando el cansancio amenazaba con cerrar sus ojos dormía un par de horas sin salir del coche.

La carretera se deslizaba bajo sus pies y los kilómetros morían unas tras otro devorando bosques, árboles  pueblos , montes  , cielos  , ríos , mares  y sueños.

Una mañana comenzó a llover y el paisaje se vistió de una melancolía que le recordó historias pasadas que nunca volverían, como el camino que dejaba atrás.

Otra mañana, después de muchos días de viaje, descubrió que la carretera desaparecía en el mapa que tenía ante sus ojos y aunque desconocía su destino, por primera vez  sintió miedo a perderse, pues no encontró un camino alternativo que le permitiera seguir el viaje.

Solo tenía delante un abismo y después el mar. Miró hacia atrás con la intención de retroceder, pero a lo lejos vio unas nubes negras que se acercaban amenazantes y un paisaje desolado que  le recordó  su vida pasada.

Sabía que no podía regresar, miró hacia delante  sonriendo, y aceleró, ya sin miedo, hacia el abismo.

Cuando dejó de tocar el suelo seguía sonriendo y una paz inmensa lo acompañó hacia el mar.

 

Más viajes en el blog  DESGRANANDO MOMENTOS

 

 

 

 

 


El sueño extraviado

 

Me ha despertado un sueño que ahora no consigo recordar.

  Me visto despacio intentando reconstruir ese  sueño, en tanto que en la ventana comienza a dibujarse otra  mañana de invierno.

  Saboreo  el primer café del día,  intento de nuevo  acordarme de lo que he soñado, pero el humo que nace de la taza y desaparece por el techo de la cocina no me inspira el recuerdo de ningún sueño  extraviado.

  Una ducha caliente me ayudará  a poner en orden mis ideas, y entre ellas seguro que atraparé a ese sueño que se me resiste.

  Mientras el agua hirviendo quema mi cuerpo recuerdo la reunión que me espera en la oficina a primera hora, vamos a contratar a un auxiliar de autopsias, éste es ya el tercer intento,   los dos anteriores salieron despavoridos cuando se  enfrentaron cara a cara con la muerte.

 Otros  temas pendientes de la oficina y alguna gestión bancaria es lo único que recuerdo en   la ducha, pero ni rastro del sueño.

 En el autobús mi sueño olvidado es ya una obsesión, algunos rostros somnolientos creo que me miran demasiado, se me debe de notar en la cara que busco algo que no encuentro.

 La mañana en la oficina transcurre según lo previsto, el auxiliar de autopsias por fin acepta el puesto, y el resto de asuntos se resuelven según la cotidianidad burocrática establecida.

 Pero no dejo de pensar en el sueño que no recuerdo, sigue  merodeando   en mi cabeza escondido entre  mis otros pensamientos de aquella mañana.

   Al salir del trabajo  llueve y aunque no tengo paraguas decido caminar bajo la lluvia, sigo pensando en mi sueño  cuando me encuentro con Paula, una amiga que había conocido meses atrás en la biblioteca y que decía ser escritora.

  Me invita a su paraguas y aunque sólo veo sus ojos, lleva un enorme gorro de lana y una enorme bufanda blanca, advierto que sonríe.

  Y entonces sucede, lo veo todo claramente,  el sueño huidizo que llevo buscando todo el día es Paula y  ahora recuerdo con total nitidez que he estado con ella toda la noche.

  Ahora está delante de mí  y sólo veo sus ojos, pero no necesito nada más, ya  conozco todas las partes de su cuerpo.

   Nos despedimos bajo la lluvia, camino de casa ya no pienso en el sueño, ahora es Paula la que no se me va  de la cabeza.

                                Más relatos de SUEÑOS en el blog de AMEmujer