este jueves – campaña por la esperanza – pido el voto para los sueños perdidos

En los suburbios de la gran ciudad, el silencio de la noche lo altera  la crepitación  de una hoguera a cuyo alrededor merodean oscuras siluetas  que el resplandor del fuego convierte en sombras trémulas e irreales.  Son las cuatro de la mañana y alguien los ha  convocado a una reunión oculta en aquel taller derruido y abandonado.

Han salido de sus lúgubres guaridas y se mueven como espectros  en la oscuridad  ocupando  bancos de madera y sillas oxidadas  que han acarreado hasta el taller.

Van a celebrar  la asamblea de los sueños,  allí se reúnen los marginados de la tierra, tarados que perdieron la  esperanza, enfermos de  tristezas incurables, gente  sin amor,  locos de soledad,  mujeres vencidas por  golpes invisibles,  vagabundos escondidos en la  noche , todos excluidos, deshechos del otro mundo perfecto y civilizado.

Cada uno con su sueño a cuestas, con la esperanza lejana de encontrar unas manos que aprieten sus manos,  con la misión imposible de que alguien  los ame todavía, con el delirio de que una voz pronuncie sus nombres. Algunos escriben poemas  que pintan de color  sus días tristes y vacíos,  otros se inventan  caricias y abrazos o se imaginan cómo será  la suavidad de un beso.

Solo  varias horas de una noche le basta  para sentirse   distintos, compartiendo su soledad, su pena,  y  su desesperanza. Alguien toma el mando de la asamblea y como un célebre político los arenga desde una improvisada tribuna de hierros oxidados,  arrancando aplausos y risas en la oscuridad, cuando les  grita  que son los otros los  diferentes.

Cuando los primeros rayos de sol traspasan las ventanas sin cristales del viejo taller, huyen despavoridos, ya  oyen a lo lejos el mundo que se despierta, saben que sus fantasías se quedan allí entre la maleza y las flores marchitas que invaden aquel lugar, hasta otra noche en que vuelvan a soñar.

Su campaña por la esperanza se queda allí , en el silencio de aquel taller medio derruido,  alguna rata merodea por la suciedad, a lo lejos aumenta el rumor cotidiano de una humanidad imperturbable y despiadada.

 

Más relatos de Campañas en http://brisadevenus.blogspot.com.es/2016/06/propuesta-para-el-proximo-jueves-haz-tu.html

 

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Bitácoras de un náufrago ( finales 2012, principios 2013)

 

LUNES

Estoy solo en la casa a salvo de un mundo extraño que me rodea. En la calle llueve muy despacio, casi  parece que no llueve si no fuera por el reflejo de la luz en el suelo. Acabo de despertar y ando aún con un pie en el sueño y otro en la realidad.

MARTES

Los árboles recién podados parecen manos abiertas al cielo, me atrevo a salir a las calles donde sigue lloviendo tímidamente en esta tarde triste de invierno. Las horas se agarran a mi espalda y me arañan con sus uñas afiladas. Vuelvo a la casa huyendo del naufragio y busco en los espejos al niño que fui y solo  reconozco al  muerto que seré.

MIÉRCOLES

Me despierta  la soledad como todas las mañanas y ya no me deja en paz en todo el día,  la tristeza flota en  el  agua que  entra por la ventana  y los cuartos de la casa se inundan de sueños del pasado y de historias viejas de otros tiempos.

JUEVES

Oigo ruido desde mi habitación,  juraría que hay gente  en alguna  parte de la casa. Los días pasan vacíos amontonándose unos contra otros , a veces miro hacia atrás  y veo un niño corriendo con las manos sucias, ajeno al  naufragio que le espera.

VIERNES

Llevo tres días sin ver el sol, el naufragio vuelve, inevitable, aparece por los montes de la cara, avanza por la piel, como una sombra oscura arrasando todo a su paso y se cuela por los ojos abiertos, como un viento veloz,  inundando las estatuas blancas de mis sueños.

SÁBADO

Llueve otra vez y es de noche, las flores nocturnas del jardín se inclinan sobre la hierba mojada y una neblina incipiente se apodera del barrio. Por fin me duermo agarrado a mi naufragio y sueño con un niño dormido bien arropado que no quiere despertar.

DOMINGO

Despierto lentamente en una sala de enormes luces blancas, no hace frío ni siento dolor, la neblina deambula por la Barco de papel habitación y luego penetra en mi cabeza e invade la parte oscura de mi mente blanqueando  mis miedos;  el naufragio se aleja por la ventana y vuelvo   a sentir  la felicidad de cuando era niño