ESTE JUEVES UN RELATO – ANIVERSARIOS CRUZADOS – EL REFUGIO

 

El laberinto de pasadizos le recuerda el rugido de los aviones y el silbido de las bombas antes de tocar el suelo.

Dicen que ocurrió a las cinco de la tarde de un primero de abril, cuando un estampido conmovió las entrañas de la tierra    durante  minutos interminables.

Después el silencio y Jaén  convertida en una ciudad invisible por el humo negro que la invadía

De entre las piedras surgieron lamentos y cuando el polvo se disipó la gente herida deambuló entre las ruinas de las casas.

El ruido de los aviones se perdió en el horizonte y cientos de  cadáveres quedaron esparcidos por los escombros de la ciudad destruida.

Aquel  día terrible, a la misma hora en que los aviones vomitaban su carga de muerte, alguien nacía.

Era mi padre , que  el uno de abril de mil novecientos treinta y siete vino a la vida, en una ciudad invadida por la muerte.

REFUGIO

“El 1 de abril de 1937 la ciudad de Jaén fue víctima de un ataque aéreo, por parte de la Legión Cóndor de la Alemania Nazi, al servicio de los sublevados (era la Guerra Civil Española)”

Más relatos de Aniversarios Cruzados en el blog de Dorotea


Este jueves un relato – Apuntes de un delirante: cuanto más abierta mejor

Quedan dos horas para la cita y ya estoy nervioso, no dejo  de mirar el reloj, el tiempo pasa volando.

Después del desastre  de  la última vez, no tengo esperanza de  que hoy sea diferente,  aún recuerdo la angustia de aquella tarde, el  desconsuelo  que sentí después cuando regresé a casa  y el hondo dolor  que me impidió conciliar el sueño durante varias noches.

Y  las citas anteriores no fueron mucho mejor, por lo que he llegado a la conclusión de que  no tengo suerte para estos asuntos , o que alguien me ha echado mal de ojo,  lo he puesto en conocimiento de algunas personas  del  grupo , un poco brujillas y  ya están manos a la obra para liberarme de un posible maleficio.

Ya son casi las ocho de la tarde, mi excitación alcanza su nivel más alto, creo que la gente me mira, mi cara debe ser un canto a la estupidez, estoy temblando , estamos en enero y a pesar del frío  mi cuerpo suda por todos sus orificios, no sé qué hacer,  no me puedo presentar en estas lamentables condiciones, tanteo el móvil en el bolsillo del pantalón ,  ¡ el móvil, el móvil me puede salvar!, una llamada y su voz anunciando  que la cita se anula por cualquier circunstancia, alguien puede haber muerto, a veces ocurre.

Son las ocho en punto, he llegado al lugar,  ya no hay marcha atrás, respiro hondo y espero.

-¡Abre la boca! –  cierro los puños con todas mis fuerzas

– ¡Cuanto más abierta mejor ¡ – es lo último que escucho antes de desmayarme aterrado  en el sillón del dentista.

 

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