LLEGO TARDE

La sala estaba en penumbra y desde mi posición solo veía unas siluetas oscuras, que permanecían sentadas en una especie de estrado que presidía la estancia.
Estas figuras se movían y gesticulaban entre ellas, hasta que se hizo un profundo e incómodo silencio que duró algunos interminables minutos.
Yo me encontraba de pie en el centro de la sala esperando que aquel tribunal me hiciera la temida pregunta.
Una voz metálica procedente de alguno de los rostros sombríos situado en uno de los extremos del estrado, rompió el silencio y preguntó:
¿ALGUNA VEZ HA LLEGADO USTED TARDE EN LA VIDA?
Al principio la pregunta me pareció infantil y fácil de responder, pero cuando intenté poner en funcionamiento el proceso para interconectar mi pensamiento con la palabra que lo hiciera comprensible, me di cuenta del esfuerzo mental al que me enfrentaba.
Notaba la mirada inquisidora de las figuras que me interrogaban, el tiempo se escapaba segundo a segundo de un reloj de la pared y entonces fui consciente de que había llegado tarde a casi todo en mi vida.

“Llegué tarde cuando hubo que salvar a aquella gente olvidada, miré para otro lado cuando los niños morían de hambre , no he dado los besos que alguien me pidió, apreté el botón con mi silencio cuando el cielo se iluminó de estrellas asesinas.
No hice nada cuando se apagaron las miradas, cuando murieron las palabras, cuando alguien se me acercó pidiendo solo una sonrisa.
Fue fácil esconderme siempre detrás de una máscara, para que nadie me viera”.
11745436_969240159806547_6988455368678315180_nMe alejé de aquel lugar sin abrir la boca incapaz de responder . Las siluetas que me interrogaban se difuminaron como si nunca hubiesen existido.
Caminé despacio bajo una extraña lluvia de agosto, hacia la barricada de libros que me esperaba en casa.